miércoles, 14 de marzo de 2012

Siempre me quedará el sabor de cada beso.

Nos quedaban tantas cosas por hacer... No me dio tiempo a disfrutar de ti.
Estás garabado a fuego en mis párpados. Cuando cierro los ojos te veo, caminando hacia mi, sonriendo, con las manos en los bolsillos y un casco colgado de tu cuello sonando a tope... Te veo acercarte y decirme "hola señorita, ¿cómo está usted?" y besarme. Todos los días pienso en ti. A veces sin quererlo siquiera.
Quiero ser tu amiga, lo juro. Pero cuando te veo se me olvida el significado de amigos.
Ya no puedo hacer nada y sé que es tarde para llorar. Pero no me doy por vencida; si fuiste mío una vez, ¿por qué no lo puedes ser otra?
Llámame estúpida, grítame, ódiame, pero no te vayas. No hagas como si esto nunca hubiese existido.
¿De qué me sirven tus lágrimas si ya no puedo ir a enjugártelas?
Tengo la sensación de que no me echas de menos, de que todo se ha acabado ¿qué es lo que me faltó por darte? Dios, ojalá estuvieras aquí... Todavía tengo la estúpida esperanza de que un día tendrás el valor de volver y decirme que te equivocaste, que lo sientes. Lo que sea. Pero pasan los días y no estás, no llegas. ¿Dónde estarás? Sal de mi cabeza.

domingo, 4 de marzo de 2012

Just close my eyes.

Es como ahogarse. Como no poder encontrar la superficie. Como si el aire no me llegase a los pulmones. Con esos besos que me dabas, desde el cuello hasta los labios, con tus abrazos. Me hacías feliz solo con tumbarte a mi lado. No hay un solo día en el que no piense en ti. No hay un solo momento en el que se me olvide tu sabor, tu sonrisa, todo. Sin descanso. Tanto la mente como mi corazón me castigan por haberme enamorado. Por no haberme dado cuenta. Quiero, necesito saber que hice mal. Quiero encontrar la manera de que vuelvas, no me dejes aquí No después de haberme hecho sentir mejor que nunca. Nunca te lo perdonaré. Es como si a un cocainómano le hubieses quitado su coca. Los días de sol me recuerdan a ti, y a nuestras tardes sentados en un banco, con las manos cogidas y hablando de estupideces. Los días lluviosos me recuerdan nuestros besos bajo la lluvia. Esos que me dabas antes de llegar a casa, me cogías de la cintura y me apretabas contra ti. Tantos minutos, te quieros, te necesitos, tantos momentos inútiles. Solo sirven para recordarme que ya no estás aquí para hacerme feliz. Y trato de pasar página pero es que ya no hay más libro. Fin. Se acabó, sin vivieron felices y comieron perdices. No puedo respirar, me ahogo, no encuentro la calma, no sé ser yo sin ti.