domingo, 4 de mayo de 2014

My head's underwater but I'm breathing fine.

Es horrible no ser capaz de decir nada. No tengo nada que decirle y a la vez tengo que decirle todo. Tengo que decirle que le echo de menos y que querría que él también me echase de menos, o que necesito que me quiera otra vez, o que sé que lo que me dijo sobre que no iba a desaparecer es mentira. No se lo reprocho, al parecer no soy suficiente para compensar su necesidad de soledad. Y me rompe el corazón ver cómo el buen tiempo llega, cómo pasan los días en los que podríamos hacer todas las cosas que había planeado. Todo es doloroso, frío, distante, gris, oscuro y triste. Debería centrarme en otras cosas y tratar de olvidar que antaño fui alguien para él, pero el pensamiento de que quizá nunca signifiqué tanto como yo creía me corroe por dentro, y o que empezó como una duda es ahora una losa que cada día pesa más sobre mi corazón y mi mente.
No es que ahora únicamente me levante y mi primer pensamiento sea que ya no estás, sino también  el hecho de que puede que nunca estuvieras. Me siento terriblemente sola, y ya no me siento bonita ni atractiva. No puedo imaginarme con nadie que no seas tú, porque si no te gusto a ti no sé quién coño va a querer estar conmigo. Me duele el alma en el sentido más real en el que puede doler.