
Estaba muerta de miedo, pensando que no iba a ser capaz de seguirte, de saber hacer nada. Pero cuando llegué ya solo oía en mi cabeza un "lo vas a hacer mal" constante. Abriste la puerta con una de esas sonrisas tuyas por las que mataría... Y me abrazaste, me besaste, me cogiste de la mano y me llevaste a un sofá. Y cuanto más cerca estábamos del sofá, más temblaba yo. Pero lo único que hiciste, lo más bonito que hiciste, fue tumbarte a mi lado, símplemente, y ver la película más larga de la historia conmigo. Y besarme, y besarme, y besarme... Parecíamos imánes. Sin poder separarnos el uno del otro. Había estado tan nerviosa que olvidé que eras justamente como yo quería que fueras. Te quiero.
No hay comentarios:
Publicar un comentario