Ayer por la noche soñé que te besaba, una y otra vez, sin parar. Y solo había estado unas tres horas sin verte. Ojalá pudiera estar contigo cuanto quisiera, sin padres, sin hermanas, sin nadie que nos pueda molestar. Solo tú, yo y una cama. Que cuando me dices ojalá durmiese contogo esta noche me matas. Porque yo lo deseo más aun. Todavía no he parado de pensar en ti, y mira que lo intento. Pero me paso las horas imaginando como sería si estuviera a tu lado. Sin agobios, sin presión, sin prisas con libertad de hacer lo que queramos, donde queramos, con quien queramos. No necesito una fecha que me diga cuanto tiempo llevamos juntos, ni ponerme estados con tu nombre para que todo el mundo lo sepa.
No.
Me basta con tenerte a mi lado, con que me sonrias, con que me beses por el cuello y se me ponga la carne de gallina, con cogerte de la mano, con que me abraces... Todavía no he encontrado nada más dulce que el sabor de tu boca.
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