Es reconfortante estar con Jorge. Puedo haber tenido el día más mierda del mundo que él siempre consigue arreglármelo. Han bastado tres segundos con él (los que ha tardado en abrazarme cuando me ha visto) para que todo mejorase. De repente los problemas han dejado de ser tan importantes y, cuando me ha besado, se me han olvidado por completo. Dios, qué gusto da tener por fin a alguien que me quiera así. Ni siquiera le da miedo hablar del futuro, y me encanta que tenga la seguridad de que vayamos a estar untos tanto tiempo y me muero por sus huesos cada vez que habla de hacer cosas distintas y geniales en un futuro conmigo.
¿Es raro que no tenga miedo de que la relación se acabe? Siento que sí, pero es que simplemente no concibo el hecho de que se vaya a acabar. Por lo menos no ahora. Creo que lo más satisfactorio de estar con él es el simple hecho de haberlo conseguido después de dos años loca por él. Por fin puedo decir que he cumplido con un propósito de dos años nuevos, y he pasado los mejores meses de mi vida con él.
Qué bien sienta sentirse querida.
C.
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